G-FB8DD12N61 A un mes de las fiestas, familias y especialistas alertan por el uso de pirotecnia y reclaman controles efectivos
top of page

A un mes de las fiestas, familias y especialistas alertan por el uso de pirotecnia y reclaman controles efectivos

  • Foto del escritor: Telediario Digital
    Telediario Digital
  • hace 1 hora
  • 3 Min. de lectura

En la cuenta regresiva hacia Navidad y Año Nuevo, se reactivó un reclamo que vuelve cada diciembre: la necesidad de unas fiestas sin pirotecnia sonora. Familias, acompañantes terapéuticos y organizaciones locales advierten que el impacto de los estruendos sigue siendo devastador para personas con autismo, adultos mayores, pacientes con enfermedades neurodegenerativas y animales domésticos.


ree

Y, a diez años de la ordenanza que prohíbe la venta y el uso de pirotecnia ruidosa en la ciudad, remarcan una preocupación que se repite: la norma no se cumple y el Estado municipal no realiza los controles ni campañas de concientización establecidas por la propia regulación.


Natalia Borla —quien impulsa desde hace años campañas de concientización— explicó que la problemática se intensifica a pesar del trabajo sostenido de grupos de familias.


“La historia se repite todos los años. Hicimos petitorios, juntamos firmas, entregamos notas al intendente, incluso salimos disfrazados a repartir caramelos y folletos en la plaza. Pero en las fiestas pasadas fue caótico, peor que nunca”, señaló.

En el estudio estuvo presente Miguel Leone, acompañante terapéutico y padre de un adolescente con autismo, quien también participó desde el origen de la ordenanza municipal que cumple una década. Desde su experiencia personal y profesional, describió la realidad que atraviesan cientos de familias:


“Mi hijo tiene 15 años y cada año nos preparamos para un sufrimiento anunciado. No hablo de frases hechas: hay personas que realmente lo pasan muy mal. No solo los chicos con autismo. También adultos mayores, personas con Alzheimer, Parkinson, o cualquier lesión vinculada al sistema nervioso”.

ree

Una ordenanza que no se cumple: ventas clandestinas, falta de controles y ausencia del Estado


A diez años de la aprobación de la ordenanza que prohíbe la venta y el uso de pirotecnia de estruendo en la ciudad, el balance es contundente: la norma no se cumple. Mientras avanzan las semanas previas a Navidad y Año Nuevo, la circulación de petardos, bombas de estruendo y fuegos artificiales vuelve a instalarse sin controles efectivos y con comercios que exhiben productos en plena calle, a pesar de la prohibición vigente.

La regulación establecía dos etapas claras: una primera fase de difusión y educación comunitaria, y una segunda de aplicación con controles y sanciones.


Sin embargo, ninguno de esos puntos se consolidó. La falta de campañas oficiales, la ausencia de operativos de inspección y el avance del comercio clandestino —incluyendo la venta online— generan un escenario donde la normativa queda reducida al papel.


Para las familias y organizaciones que trabajan hace años en la prevención, esta falta de intervención estatal deja a los sectores más vulnerables completamente desprotegidos. Personas con autismo, adultos mayores, pacientes con trastornos neurodegenerativos y animales domésticos enfrentan cada fin de año una experiencia que, lejos de ser festiva, se vuelve traumática.


Charlas en escuelas ante el vacío estatal


Frente a la pasividad municipal, comenzaron a organizar una estrategia alternativa: llevar charlas de concientización a instituciones educativas. El objetivo es abordar el impacto real del estruendo en la salud física y emocional de las personas y promover información que no está llegando por los canales oficiales.


La iniciativa apunta a que niñas, niños y adolescentes —un público clave, tanto por su sensibilidad como por su rol dentro de las familias— incorporen el concepto de responsabilidad comunitaria. Se busca que entiendan por qué la pirotecnia sonora afecta a otros y que sean agentes de cambio dentro de su propio entorno, evitando la compra o justificando la decisión de no usarla.


Cuando las fiestas se vuelven un escenario de riesgo

Cada año se repiten situaciones que demuestran el impacto profundo de la pirotecnia sonora. Crisis nerviosas en personas con hipersensibilidad auditiva, adultos mayores que deben medicarse para sobrellevar la noche, mascotas desorientadas que escapan de los hogares, accidentes domésticos y jóvenes que, en episodios de desregulación, se exponen a situaciones peligrosas como correr hacia la calle o caer a una pileta.


Lejos de ser hechos aislados, se trata de experiencias que atraviesan barrios enteros. Muchas familias ya adoptaron estrategias extremas: mudarse temporalmente fuera de la ciudad, acondicionar habitaciones para aislar el sonido o planificar la noche con medidas de contención para evitar crisis.


Empatía, prevención y un debate que todavía falta dar


El pedido que se repite entre especialistas y familias es simple: poner el foco en el impacto colectivo y no en la tradición individual. La pirotecnia de estruendo no solo afecta a grupos sensibles: genera contaminación sonora, accidentes y riesgos evitables. Las opciones lumínicas —que no producen sonido— existen y podrían reemplazar sin problemas prácticas que hoy generan sufrimiento y estrés agudo.


Con diciembre a la vuelta de la esquina, el desafío vuelve a instalarse. Entre la falta de controles y la persistencia cultural, la clave será la capacidad de la sociedad para asumir un compromiso básico: celebrar sin dañar. Para muchos, la expectativa es que este año marque un punto de inflexión y que la empatía se imponga antes que el ruido.

 
 

Telediario Digital

Imperio Televisión S.A. - Río Cuarto, Córdoba

2025 - Todos los derechos reservados.

LOGO SIN BAJADA 2

© 2019 by Tincho Carranza.

  • Facebook Basic Black
  • Twitter Basic Black
  • Black Instagram Icon
bottom of page