Un médico resistido

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Apuntes sobre la historia de la medicina en Río Cuarto, a cargo del historiador Walter Bonetto.

 

 

La salud pública de nuestra población no fue un objetivo fácil de lograr. Si analizamos nuestra historia podemos encontrar  episodios que ahora  parecen insólitos, pero que en los tiempos de “La Villa de La Concepción” eran normales que ocurrieran. Uno de los mayores problemas que tropezaban los pobladores consistía en la ausencia de médicos, la escases de remedios y la carencia de hospitales, por lo tanto en materia de salud las tasas de mortalidad eran significativamente altas y el promedio de vida muy bajo comparado con los índices actuales.

Todo fue una epopeya en tiempos muy difíciles en donde al repasar la historia se observa claramente que el estado se mostraba indiferente con la salud pública.  Esta conducta deja claramente sus huellas en nuestra ciudad, así podemos ver que el primer hospital fue logrado por la iniciativa y perseverancia  de un sacerdote misionero, Fray Quirico Porreca quien logra inaugurar el hospital de la caridad en el año 1877 ubicado en calle Cabrera donde luego funciona el Centro de Salud, y que era solamente para hombres. Casi medio siglo después de este primer hospital, en 1923,  abre las puertas La Maternidad Kowalk, la que fue  lograda por la contribución de la Señora Hortensia Gardey de Kowalk. La ampliación del Hospital de Caridad en 1922, que fue prácticamente un nuevo hospital, porque  se construye un edificio de dos plantas, majestuoso para aquella época y estaba  totalmente equipado con muebles y aparatos de cirugía. Esto fue una  obra de la señora Adelia María Arilaos de Olmos y fueron estas instituciones señeras que contribuyeron en despertar a la ciudad y su gente sobre los beneficios de una mejor calidad de vida vinculada con la medicina, dado que no todas las personas entendían por aquellos años las posibilidades de una salud mas adecuada.

Así nos expresa en su libro “Historia de Río Cuarto” don Víctor Barrionuevo Imposti” (tomo 2 pág.199),  y lo publica Bonetto en sus “Fechas del Imperio”: “8 de febrero de 1850 Fue designado por el Gobernador de Córdoba al Dr. José Mario Luque, como Médico de Estado para que organice un Hospital Militar en el cuartel de la Villa de la Concepción”, se establecía que se  debía contar con una botica bien surtida con todos los remedios necesarios. Pasados unos meses el doctor organizó  todo lo conveniente y también habilitó  una sala para mujeres en el mismo cuartel que atendería dos días a la semana en horario determinado. El doctor trabajó con dos soldados voluntarios a quienes había formado como  enfermeros. Pero lamentablemente todo esto no funcionó y no porque el médico no se preocupara, todo lo contrario, de nada valió su entusiasmo y dedicación, fue tanto lo que estuvo resistido que el caso llegó al gobernador y al final el 30 de octubre de 1851  fue dado de baja el doctor José Mario Luque como Médico de Estado, dado que el Comandante de ese cuartel no quería saber nada con el facultativo y manifestaba a todas voces  que “se curaban más fácil sus soldados y oficiales con la intervenciones de curanderos y remedios naturales de yerbas medicinales del campo, los que eran más baratos y efectivos que los remedios de boticas recetados por el doctor,  que eran muy caros. Además sus oficiales y soldados temblaban (de miedo o desconfianza) cuando el doctor los atendía”. El Gobernador trata de persuadirlo al Jefe militar sobre el planteamiento, pero no hubo caso y el médico cansado de los problemas con el jefe militar tuvo que renunciar.

 

Por Walter Bonetto
E-mail: walterbonettoescritor@gmail.com
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