Nuestros adolescentes y su salud

0
Compartir

El inicio del ciclo lectivo secundario es el momento ideal para que el adolescente se realice un chequeo médico general.
Si bien se recomienda que todo adolescente se haga una evaluación integral de salud al menos una vez por año, durante la etapa de la pubertad –entre los 10 y los 14 años–, que es cuando los chicos «pegan el estirón», se recomienda que la visita sea cada seis meses, ya que es el periodo en el cual aparece la mayor parte de los cambios físicos en las personas.
Durante la adolescencia temprana, la transformación más visible se observa en el desarrollo físico. Aquí, se acentúan las diferencias corporales entre los varones y las mujeres. Tan es así que todos estos cambios pueden generar sentimientos de inseguridad. Por lo tanto, la visita al médico resulta necesaria, con el objetivo de despejar dudas sobre estas mutaciones en el proceso de crecimiento.
Actualmente existen 170 espacios de atención a adolescentes que funcionan en centros de salud y hospitales de todo el país, con el propósito de garantizar el acceso de este grupo etario al sistema sanitario. Allí, los chicos se reúnen con los profesionales para abordar temáticas de salud, al tiempo que el Estado aprovecha la oportunidad para tomar nota de las inquietudes y brindar soluciones. Cada provincia cuenta con un referente del Ministerio de Salud local que puede orientar a los adolescentes sobre los servicios diferenciados que se brindan en cada jurisdicción.

Vacunación
Durante la adolescencia también debe actualizarse el carnet de vacunación. Para ello, es necesario visitar al médico, quien revisará que el adolescente cuente con todas las vacunas al día. Entre las obligatorias, se encuentran la vacuna de la Fiebre Hemorrágica Argentina –se da una única dosis a los 15 años–, y el refuerzo de la Doble Bacteriana, a los 16.
«También puede ocurrir que se deban aplicar refuerzos de otras inmunizaciones como la Triple Bacteriana acelular, la Hepatitis B, la Triple Viral o la del Virus del Papiloma Humano (VPH), que se dan a edades más tempranas. En esos casos, el profesional recomendará cómo continuar con las dosis adeudadas para que la inmunización no pierda su efecto», explicó la jefa del Programa Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles de la cartera sanitaria,Carla Vizzotti.

Cambios emocionales
Este es un momento en que el adolescente suele atravesar cambios abruptos de humor y confrontación con las figuras de autoridad, a la vez que busca más momentos de intimidad y nuevos grupos de pertenencia e intereses. Todo esto ocurre en un corto periodo de tiempo, por lo que puede generar preocupación en los adultos.
Por este motivo, el contacto con los profesionales de los servicios de salud puede ayudar a los adolescentes –y a los adultos–, a entender estas modificaciones como eventos normales. Asimismo, suele ser una buena oportunidad para conversar acerca de la posible adquisición de nuevos hábitos.

Modificaciones notorias en el cuerpo
Debido a que en este periodo de crecimiento acelerado se producen modificaciones en el cuerpo humano, es necesario que los profesionales revisen la columna vertebral, las extremidades, los órganos de los sentidos, la presión arterial y los genitales de los adolescentes.
Asimismo, es frecuente que durante la adolescencia exista cierta propensión a practicar dietas inadecuadas sin control médico, para lo cual el adulto debe supervisar de manera regular la actitud de los jóvenes, a fin de evitar desórdenes alimentarios, tales como bulimia o anorexia.

Fuente www.msal.gov.ar

 Horacio Vivir Mejor

Commentarios

commentarios

Compartir