Violencia y marginalidad en el debate por las fiestas barriales

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Carecen de control oficial y se contactan por Facebook.

 

«Todas estas fiestas de Facebook se convirtieron en lugares de muerte» Lo dijo una joven que participó del reclamo de Justicia por Matías Aguero, quien fue ultimado por otro adolescente en una presunta pelea entre bandas.
Aunque Matías fue asesinado en los festejos de los carnavales, su caso se suma al de otros chicos asesinados ó lesionados en fiestas privadas, convocadas a través de las redes sociales.
«Yo era amiga, él era muy buen compañero. Me enteré de lo que le pasó por mis amigas y no lo podía creer, me sorprendió», afirmó la joven en diálogo con Telediario.
Añadió que «desde que murió Matías, no salgo más, esas fiestas son de muerte, siempre sale alguien herido».
La noche en los sectores marginales resulta cada vez más peligrosa para cientos de adolescentes que participan durante los fines de semana.
Por su parte, Jonathan recordó que a Matías «lo mataron por sorpresa, lo llevaron a un lugar oscuro y él no sabía que iba a pasar».
«Es terrible la violencia, antes no era así pero ahora no podés salir tranquilo. Estas fiestas, las de Facebook, son para muerte. Llegan desde distintos barrios y se desconocen», aseveró.
Agregó que «nunca sabés que va a pasar, si mirás alguno mal comienza la bronca y todo termina mal».

Marginalidad

El subsecretario de Gobierno, Jorge Cendoya, afirmó que estos encuentros “incluyen marginalidad y violencia”
En diálogo con Telediario, el funcionario destacó que se reunirá con la Policía para buscar mecanismos de intervención. “Estamos muy preocupados porque en el último año se multiplicaron, no solo en Río Cuarto, sino en el país”, reconoció.
Cendoya sostuvo que en la problemática “incide la demanda de los chicos y la falta de una oferta adecuada en la ciudad”.
“Este sistema de comunicarse a través de las redes es muy eficiente y en los eventos hay un altísimo grado de violencia, con pibes que van con armas. Cualquier roce que ocurra provoca hechos de gravedad”, manifestó.
El funcionario dijo que “debemos preguntarnos si no hay un negocio detrás de esto y necesitamos que exista una denuncia para poder actuar”.
“Los chicos van como una forma de identificarse con gente de su mismo grupo. Hay una gran marginalidad de jóvenes que prefieren arriesgarse en estas fiestas y no ir a boliches donde patovicas los golpean ó los discriminan”, argumentó.

Sin controles

Las peleas entre jóvenes de sectores vulnerables se cobró una nueva vida, en un contexto de violencia en el que el municipio, la Policía y la Justicia parecen estar incapacitados de generar mecanismos de prevención.
Las agresiones ocurren en el interior de fiestas privadas, publicitadas a través de Facebook, ó cuando los protagonistas inician el regreso hacia sus barrios.
Las propuestas incluyen venta de alcohol, presencia de menores y ningún control oficial.  En muchos casos, son chicos que no se sienten representados en la oferta de la noche riocuartense y advierten una persecusión policial «por portación de rostro».
El pasado fin de semana, Lucio Joel Rosales -17-, fue ultimado de 3 balazos tras una presunta disputa por el amor de una adolescente. En el mismo hecho, otros jóvenes resultaron lesionados.
El pasado 2 de diciembre, Mauricio  Allende, de 19 años, fue asesinado de una puñalada en la zona del tórax en una fiesta que se realizaba en el patio de una casa en Almirante Brown 1.160 de barrio Fénix. Mauricio trabajaba como trapito y el deceso se produjo casi en forma inmediata.  Uno de sus amigos también resultó herido, tras recibir un leve corte en una mano.
El trágico desenlace de la pelea se suma a otros hechos violentos que condicionan la noche riocuartense.
El 20 de agosto, un joven de 17 años fue asesinado de una puñalada a la salida de una fiesta de 15 en barrio Alberdi. Fue identificado como Diego Gabriel Brondo (17), domiciliado en Pasaje Echeverría 525, en barrio Alberdi.
En enero, Matías Bustos, de 14 años falleció al recibir un disparo en la cara en Presidente Perón Este y Pirovano. En febrero, Matías Agüero murió apuñalado a metros del corsódromo.
Otros episodios, con jóvenes víctimas de graves heridas durante peleas entre bandas ó peleas en la madrugada, emergen como acontecimientos frecuentes en la noche riocuartense.
Aunque los hechos más graves ocurrieron en fiestas privadas, sin control oficial, también el año pasado hubo dos agresiones con preocupantes consecuencias en los boliches Factory y Roca Rosa. En el primer caso, un joven fotógrafo terminó en Terapia Intensiva tras recibir un botellazo en la cabeza y en el segundo episodio, un hombre de 30 años debió recibir once puntos de sutura tras el impacto de un vaso sobre su cabeza.
Otro ejemplo de la violencia entre jóvenes fue la muerte de Ricardo Vélez, el motociclista que transitaba por calle Castelli y fue ultimado de 3 balazos por Franco Bildoza. Para el fiscal, el hecho fue producto de una pelea entre grupos de las 400 Viviendas y el San Eduardo.

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