La escuela en la encrucijada salarial

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Me propuse repetir algunos conceptos vertidos en un comentario que realicé hace varios años, pues se produce casi la misma situación.

 

Ante el inicio de otro año lectivo creo que no debemos focalizarnos en el pasaje hacia la calidad que aún nos falta, y que su logro es extenso, sino que debemos ubicarnos en las trámites ejecutados para gestionar una adecuación salarial (no desmedida) , ya que toda una sociedad apuesta a mejorar nuestra educación y alcanzar los mejores niveles posibles de eficiencia y calidad; y esto se logra con docentes bien pagos y en instituciones cómodas
Calidad es una palabra que desde hace mucho tiempo se encuentra en los discursos de nuestras autoridades; aunque no fueron repetidas por la Presidenta de la Nación en la inauguración de la sesiones del Congreso, sino que solo fueron palabras de denostación hacia la labor docente, tanto en tiempo dedicado como por la calidad, lo que supone un desmedro de sus trabajos y una compensación salarial desacorde. El resultado de tal destemplanza fue la acatación del paro en forma casi total (con el apoyo social). Los docentes se mostraron molestos y enojados. Pensar que el educando está luchando por 3 mil pesos mensuales, cuando en comparación los repositores de los supermercados ganan un básico de 4.5 mil ¡Que ironía tiene la política: el conocimiento por debajo del consumo! Es tan difícil desde una perspectiva pragmática consensuar este concepto, que nos llevaría hojas enteras conceptualizarlo, no podemos ubicarnos en una postura rígida, pues cometeríamos un error. Todos sabemos que tal como es la escuela en nuestro país, está interpretada desde la gestión de la educación y desde el trabajo de los docentes, y esto tiene un legado histórico, que es el de afrontar los desafíos de problemas que no surgen de su seno, sin embargo se siente obligada a responder. Todos los docentes sabemos que hay que mejorar las prácticas, en el amplio sentido del término, de acuerdo a los nuevos avances del estado del saber. Voy a compartir un fragmento del prólogo de mi libro  ”Convivencia y Disciplina”: “Bajo la influencia de necesidades actuales, la escuela genera diseños e improvisa escenarios y lo va haciendo como puede desde sus necesidades reales. Sale al ruedo para cumplir con lo que se necesita de ella e incluso se le reclama, a veces apresuradamente, no dando tiempo a la actualización de sus agentes; otras veces demorada porque llega al abordaje cuando los problemas están instalados con tal fuerza, que su remisión ofrece serias dificultades”. Es por ello, que después de esta síntesis mirando a la escuela como un “legado histórico”, los docentes debemos incorporar con pujanza, la realidad de que somos protagonistas y portadores del conocimiento. De allí la importancia de la presencia activa de esta institución, formadora de generaciones que en un futuro determinarán la toma de decisiones y crecimiento cualitativo de nuestra Nación, importancia ignorada por la Presidenta.
Nuestra provincia de Córdoba, ha logrado mediar con inteligencia y madurez los logros salariales, por lo cual ha demostrado a la sociedad un equilibrio profesional y exponiendo todo lo anteriormente expresado. Hoy, por las experiencias internacionales, se sabe que para que los cambios sean efectivos, tienen que nacer y realizarse de abajo hacia arriba, desde el individuo-docente hacia las instituciones, pero respetando sus necesidades y sus derechos. Lentamente con esfuerzo lo estamos logrando para volver a esa escuela jerarquizada de la década del sesenta.
“La re-formulación e innovación de las instituciones políticas estaban organizadas de arriba hacia abajo (“down up”), hay que pensar que, para que sean efectivas, tienen que organizarse de abajo hacia arriba (“botton up”), y tiene como inicio respetar el individuo docente y a sus derechos” Alan Touraine

LIC. ELENA FARAH

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