Murió el jefe máximo de las FARC tras un operativo militar

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Se trata de Guillermo Sáenz, alias Alfonso Cano, quien murió en un operativo de las fuerzas militares de Colombia, que bombardearon su campamento, confirmó el presidente Juan Manuel Santos.
El jefe máximo de las FARC, Guillermo Sáenz, alias Alfonso Cano, murió en un operativo de las fuerzas militares de Colombia, que bombardearon su campamento, confirmó el presidente Juan Manuel Santos.
Al anunciarlo en la noche del viernes (en la madrugada de este sábado en la Argentina), el mandatario aseguró que se trató del “golpe más contundente” dado en toda la historia contra la mayor organización guerrillera del país, según reportó la agencia de noticias DPA.
Las primeras versiones, divulgadas por fuentes castrenses, indicaron que Cano cayó abatido en un bombardeo lanzado a su campamento en una zona rural del municipio Suárez, en el departamento (provincia) Cauca, en el sur del país, consignó la agencia ANSA.
El deceso del máximo comandante de las FARC fue confirmado primero por el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, y poco después por Santos.
Ya desde la tarde, voceros militares habían reportado bombardeos a un campamento de las FARC en el Cauca, en el que murieron varios de los integrantes del círculo de seguridad de Cano, así como el arresto de Pacho Chino, otro miembro de ese grupo.
Pinzón precisó que el operativo contra Cano se inició “hace varios días, bajo el nombre de Odiseo, pero se materializó a las 8.30 del día de hoy” (por el viernes) con un bombardeo en el que, según confirmó, cayeron varios de los miembros del “anillo de seguridad” del líder guerrillero.
De acuerdo con el ministro, luego las tropas desembarcaron en la zona, hallaron varios elementos que les permitieron concluir que estaban tras la pista de Cano, a quien siguieron y cayó abatido luego de un enfrentamiento con los soldados.
“Hoy podemos dar parte al país de que las fuerzas militares y la Policía Nacional han derrumbado este mito: alias Alfonso Cano ha caído, ha sido de baja, ha sido reconocido, todo el proceso forense ha sido revisado y, para bien de la patria, este criminal ya no puede maquinar en contra del pueblo colombiano”, aseguró Pinzón.
“Este golpe es una confirmación de lo que hemos dicho: el crimen no paga, la violencia no es el camino; y quiero enviarles un mensaje a todos los miembros de estos grupos ilegales: desmovilícense porque, de lo contrario, terminarán o en una cárcel o en una tumba”, advirtió Santos.
El del viernes fue el segundo gran golpe que el gobierno de Santos propinó a las FARC tras la muerte de su jefe militar, Víctor Suárez Rojas, alias Mono Jojoy, el 23 de septiembre de 2010.
Asimismo, Cano resultó el quinto de los siete miembros del Secretariado (máximo órgano ejecutivo) de las FARC que resultó abatido desde marzo de 2008.
Antes que Cano y Mono Jojoy murieron Luis Devia, alias Raúl Reyes, el 1 de marzo de 2008, en un bombardeo de tropas colombianas a un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano, y Manuel Muñoz, alias Iván Ríos, dos días después, asesinado por un subalterno que luego reclamó la recompensa ofrecida por el gobierno.
El 26 de marzo de ese año falleció por un ataque cardíaco Pedro Marín, alias Manuel Marulanda o Tirofijo, el fundador e histórico líder de las FARC, reemplazado precisamente por Cano.
El líder abatido el viernes había nacido en Bogotá el 22 de julio de 1948, en el seno de una familia de clase media alta compuesta por un agrónomo y una profesora, además de seis hermanos. Uno de éstos, Roberto Sáenz Vargas, acaba de ser reelecto concejal de Bogotá por el partido Visionarios, que lidera el alcalde electo, Gustavo Petro.
A fines de los 70, Cano abandonó las Juventudes Comunistas (Juco), un antiguo partido de izquierda, así como la carrera de antropología que cursaba en la Universidad Nacional de Colombia, para integrarse a las FARC.
Cayó preso en 1981 y un año más tarde recuperó la libertad gracias a una amnistía dictada durante el gobierno del presidente Belisario Betancur.
Una vez en la clandestinidad, Cano escaló rápidamente en la línea de mando de las FARC gracias a su capacidad dialéctica, forjada por convicciones marxistas leninistas, y de la mano de Jacobo Arenas, quien fuera hasta 1990 el máximo ideólogo político del grupo guerrillero.
A la muerte de Arenas, Cano ingresó en el Secretariado y asumió de lleno la línea ideológica y política de la organización.
En 1991 participó den los frustrados diálogos de paz entre el gobierno de César Gaviria y las FARC que se desarrollaron en Caracas en 1991 y en Tlaxcala (México) en 1992.
 

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