Alfonsín: «La sociedad quiere un cambio pero tiene temor»

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RICARDO ALFONSIN, A SOLAS CON TELEDIARIO

La intendenta de General Cabrera Carolina Eusebio conoció a través de la pantalla del canal capitalino TN que el arribo del pre candidato presidencial de la UCR, Ricardo Alfonsín, se vería postergado varias horas. En Aeroparque el dirigente radical se convertía en una víctima más de las dificultades que impedían la partida a tiempo de los vuelos.
Poco después de las 14, Alfonsín finalmente llegó a la localidad para encabezar un acto partidario en el que cuestionó al kirchnerismo, pero admitió que la oposición debe consolidar un mensaje.
El hijo del ex mandatario nacional señaló que «la sociedad quiere un cambio pero tiene temor a cambiar».

– En su discurso usted habló de una sociedad que aspira al cambio, pero tiene temor a cambiar. ¿Cómo se resuelve esta contradicción?
– Es natural que esto ocurra porque la oposición tiene que hacer muchas cosas y definirlas. La sociedad no sabe bien qué se quiere construir desde la oposición. Nosotros vamos en una tarea de hacer conocer los programas, las fórmulas y cuáles deben ser las políticas de Estado. Yo estoy seguro que la gente va a encontrar donde hallar las esperanzas de cambio.

– Es curioso, pero de las últimas elecciones, donde perdió el kirchnerismo, pareció que salió más fortalecido el oficialismo que la oposición.
– La oposición estaba dividida antes y eso complica la tarea en el parlamento. Cuesta encontrar consensos entre tantas fuerzas. La sociedad «sobrefragmentó» la representación política, con ó sin razón. Hay que recomponer el sistema de partidos. Igual, no creo que volvamos en un plazo corto al bipartidismo, creo que vamos a varios frentes. Tendremos un sector de derecha con el PJ y el espacio más progresista con el radicalismo, el Gen y el socialismo.

– ¿El kichnerismo es de derecha?
– El kichnerismo es un mal gobierno. El Frente para la Victoria es pragamático. En la década del 90 estaban con Menem y cuando los vientos que soplaban iban para el otro lado cambiaron de color.

– El kichnerismo habla de un país que crece, se desarrolla con números del INDEC, y hay miradas apocalípticas como la de Carrio. ¿Cuál es el equilibrio?
– Ningún gobierno hace todo mal ó todo bien. Este gobierno no ha hecho nada bien en materia institucional. Han querido influir con el Consejo de la Magistratura a la Justicia, el concepto federal ha sido agredido y los gobernadores temen ser sancionados si sus diputados votan en contra y el Indec ha sido manipulado. En términos institucionales es quizás el peor gobierno del 83 para la fecha. Algunas cosas se hicieron bien, como la política de viviendas sociales. En los 80, con un país con un mundo más adverso hicimos más viviendas que las que hizo este gobierno…

– Las políticas de vivienda que usted elogia son fuertemente criticadas en Córdoba. Aquí no llegaron las casas prometidas…
– Ese es otra cosa. Acá se discrimina. Es otra manera de afectar el federalismo. Los fondos de viviendas, de obra pública y rutas van a las provincias amigas del Gobierno.

– ¿La concentración de los recursos es una política de gobierno ó la necesidad de fijar una nueva ley de coparticipación?
– Hay una ley, pero con tantas excepciones el gobierno nacional se queda con el 75 por ciento de la recaudación. Cuando éramos gobierno, solo quedaba el 40 por ciento para el gobierno nacional y teníamos a nuestro cargo las escuelas, las hospitales y el servicio militar. Lo que sucede ahora es peor que un régimen unitario, es violar la constitución.  No solo buscan quitar autonomía a los gobernadores sino que quieren dar la idea de que el gobierno nacional hace las obras. Eso es una verguenza. Lo mismo pasa con los intendentes. A Villa María, que tiene 90 mil habitantes, le dieron 100 millones de pesos del gobierno nacional y a Río Cuarto, con 200 mil habitantes, le enviaron 15 millones de pesos.

– ¿Qué va hacer con las retenciones en caso de ser gobierno?
– El que le diga que la puede eliminar no sabe lo que está haciendo.

– ¿Debe haber una eliminación gradual?
– Exactamente. Debe haber una disminución gradual.

– ¿Cómo evalúa el contexto electoral en Córdoba? Las encuestas hablan de una polarización entre De la Sota y Juez.
– No creo en las encuestas que se convierten en la principal herramienta de la propaganda. Se contrata a encuestadores para que expliquen resultados que nunca existieron. Todavía no tenemos los candidatos definidos.

– El radicalismo es muy duro en sus críticas por la inflación y el INDEC, pero tiene un carga histórica con la hiperinflación del 89. ¿Tienen las herramientas para corregir ahora el problema?
– En la década dle 80 cualquier gobierno hubiese tenido inflación porque para corregirlo era necesario un ajuste terrible que hubiese puesto en riesgo la democracia. Pero tener inflación en estas circustancias es un error extraordinario. Hemos priorizado la demanda interna pero sin contemplar la oferta.

– ¿Cuánto influirá el legado de su padre en la campaña?
– Soy absolutamente conciente de que empezaron a conocerme más después de la muerte de mi padre. Ser más conocido es un riesgo. Sin embargo, estoy formado con los mismos valores y principios que mi padre y la gente también reconoce esto.

– ¿Va a estar por Río Cuarto? ¿Cómo es su relación con Jure?
– Yo lo conocía a Juan cuando fue a ver a mi padre apenas ganó las elecciones. Mi padre estaba enfermo, no por su enfermedad grave, y también lo fui a visitar ese día. Allí lo conocía a Juan en la habitación de mi papá y después nos vimos en varias oportunidades. Un abrazo muy grande para él.

– En aquel momento se hablaba de que aquella era la primera victoria contra el kirchnerismo en plena crisis del campo…
– Si claro, me acuerdo. También recuerdo que ganó en los barrios más populares donde parecía que era imposibile que ganara el radicalismo. Algo habrá en él para que eso haya ocurrido.

Por Pablo Callejón (pjcallejon@yahoo.com.ar)

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