Jesús María está de fiesta

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El pasado viernes comenzó la 46 edición del Festival Nacional de Doma y Folklore. Hubo buena presencia de público a pesar de las amenazas de lluvia.Otra vez Jesús María: jineteada,  comidas típicas, carteles, cartelitos y carteludos, guitarras en busca de una afinación y los cantores que no callan aunque tenga para decir lo ya dicho. Otra vez este folklore propio e intransferible, que nació para ayudar a las escuelas de la zona y hoy es la gran feria que nos refleja en nuestra versión más acriollada. La lluvia persistente que durante toda la jornada del viernes honró el suelo del norte cordobés y que paró recién después de las 18 no obstaculizó el buen inicio de la manifestación, que contó con un buen marco de público.
Como suele suceder en las noches de cielo cubierto, el humo de las parrillas, sin elevarse demasiado, circuló en sentido horizontal, por lo que un paseo por el anfiteatro se convertía en un muestrario inquieto de perfumes y sus posibles combinaciones según los caprichos de la brisa leve que refrescaba la noche. Más allá de complejas parrilladas y porciones cabritos, el fast food criollo sigue siendo el rubro que da mayores muestras de dinamismo por esta zona. Según sondeos informales, las clásicas empanadas y el inevitable choripán pierden terreno ante el avance vigoroso del súper pancho con esa especie de lluvia de papitas frita, que desplazó definitivamente a la hamburguesa, un poco seca para el paladar cordobés.
Otra propuesta interesante, entre vinos, cervezas y motivos varios para por un momento poder convertirse en otro, es siempre la melancía con vino blanco: el melón virtuoso se vende a $ 18, con la posibilidad de recarga a $ 10.

A galopar

Al anochecer, por todos los ángulos del anfiteatro se ultimaban detalles. Un ajuste de tuerca por acá, una pinceladita más allá y varios metros de cinta aisladora que bajando se pierden, eran parte del paisaje. En tanto, muchos en el predio comenzaban a probar esa cosquillita que se siente en cada primera vez y que con el pasar de los minutos se contagiaba entre numeroso público ya ubicado en las tribunas. Minutos después de las 21, sobre el escenario que este año tiene tres pantallas led, el locutor Ariel Gutiérrez anunció el primer número musical de la noche: Cololo Macedo, cantor catamarqueño de buena pasta.
A las 22, los abanderados de las escuelas beneficiadas por el festival comenzaron a acomodarse, junto a la wayta (la reina del festival) y sus malem (doncellas), mientras por el campo entraban las delegaciones que participarán en el torneo de jineteada.Pasadas las 22.30, con el inicio de la televisación y la presencia del gobernador Schiaretti, llegó el grito de Buenas noches patria, el copioso saludo de Carlos Franco y la inauguración del nuevo sistema de iluminación del anfiteatro, antes de la representación en el verde campo de un cuadro con jinetes y bailarines de un homenaje a los grandes del folklore. El ingreso de la Virgen de Luján, el Ave María por Tania Torres, el Himno Nacional por Silvia Lallana, bendiciones, discursos, arengas y fuegos artificiales marcaron el inicio oficial de la brega festivalera, que dio su primer paso con Roxana Carabajal y enseguida largó la primera vuelta de jineteada.
La noche estaba andando y las nubes ya no preocupaban a los distraídos de la alegría, que esperaban al Negro Salvatierra, el Trío San Javier, Guitarreros y, en el cierre, Jairo.

Fuente la Voz del Interior.

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