La Cumbre concluyó con fuerte apuesta por la democracia y la educación

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Los mandatarios suscribieron a la Declaración de Mar del Plata con la cláusula democrática, el pedido de levantamiento del bloqueo a Cuba y el rechazo a la actividad petrolera en Malvinas, por parte del Reino Unido.Una «cláusula democrática» para contrarrestar golpes de Estado y un fuerte llamado de los gobiernos de la izquierda latinoamericana a evitar «fracturas» por el escándalo «WikiLeaks» resultaron hoy las conclusiones salientes de la XX Cumbre Iberoamericana de Mar del Plata.
Teñido por ausencias importantes y por el «cablegate» norteamericano, el encuentro al que asistieron presidentes de 17
países alumbró la Declaración de Mar del Plata en la que se incluyó una trabajosa «cláusula democrática» y se establecieron metas para la Educación en 2021.
El instrumento aprobado para evitar intentos golpistas surgió como consecuencia de una pulseada entre los gobiernos conservadores más España y Portugal y los gobiernos de Sudamérica, liderados por el eje bolivariano.
Es menos precisa y rigurosa que las declaraciones aprobadas recientemente por el Mercosur y la Unasur, y no establece sanciones económicas como se había propuesto inicialmente.
La «cláusula» aprobada establece «suspender al Estado en que se hubiese materializado la ruptura del orden constituido o del Estado de Derecho, del derecho a participar en los distintos órganos e instancias, así como del goce de los derechos y de los beneficios que se derivan de ser miembro de la Conferencia Iberoamericana, hasta que el orden constitucional sea restablecido».
Según se dispuso, cuando el gobierno constitucional de un Estado miembro considere que existe una amenaza de ruptura o alteración del orden democrático que lo afecte gravemente, podrá notificar la situación a las instancias administrativas iberoamericanas para que éstas actúen en consecuencia.
En ese caso se dispuso la convocatoria a una Reunión Extraordinaria de Ministros de Relaciones Exteriores de los Estados miembros para realizar las gestiones que permitan restablecer el gobierno democrático.
En ese marco, la presidenta Cristina Kirchner celebró que en la Cumbre Iberoamericana se haya acordado la carta de compromiso democrático para los países miembros de la entidad y aseguró que esa iniciativa será llevada adelante «con mucha firmeza».
«Hay episodios que han sacudido a la región. Estamos dispuestos a llevarla adelante con mucha firmeza y cortando vinculación con aquellos países donde se destituya la democracia porque es imposible que con gobiernos que no fueron votados por el pueblo se logre una educación con inclusión social», remarcó.
La disposición surgió a partir del derrocamiento de Manuel Zelaya en Honduras el año pasado y la revuelta policial que tomó forma de conspiración contra Rafael Correa este año en Ecuador.
Como Zelaya y Correa están ligados al eje bolivariano este mecanismo de «preservación democrática» se vinculó en Mar del Plata con las críticas levantadas por esos mismos gobiernos de izquierda contra Estados Unidos por el caso «WikiLeaks».
El debate surgió aun frente al deliberado intento de la Argentina por mantenerlo en un segundo plano y a evitar que se filtrara en los documentos oficiales, en medio de un nuevo posicionamiento menos confrontativo frente a Estados Unidos.
No es el caso de los gobiernos «chavistas», que pese a las ausencias de las máximas figuras, introdujeron el debate y advirtieron sobre la necesidad de evitar fracturas dentro de la región por la onda expansiva del escándalo.
La posibilidad de que el «cablegate» profundice grietas entre los distintos gobiernos o directamente abra heridas en los que comulgan ideológicamente subyació en toda la Cumbre Iberoamericana.
Sucede que, entre muchas otras, se conocieron gestiones de
Washington para que Cristina Kirchner contuviera a Morales y
Rafael Correa, mientras que el mexicano Felipe Calderón es
mencionado reclamando que Estados Unidos ponga límites a Chávez.
Fueron el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera y los cancilleres de Cuba, Bruno Rodríguez, y Venezuela, Nicolás Maduro, quienes levantaron la voz respecto de las filtraciones de la diplomacia estadounidense en los debates.
Lo hicieron con fuertes críticas a Washington y en representación de los presidentes Evo Morales, Raúl Castro y Hugo Chávez, quienes se ausentaron por distintos motivos en medio de suspicacias surgidas a partir de esas revelaciones.
Rodríguez habló de las «escandalosas» revelaciones de la diplomacia estadounidense que demuestran «cinismo» e «hipocresía», mientras que «transparenta sus verdaderas intenciones» que son «la intromisión en los asuntos internos» de Latinoamérica.
El canciller habló puntualmente de un cable en el que funcionarios del Departamento de Estado «reconocen que Cuba es uno de los países más seguros para los ciudadanos estadounidenses» y que «no hay peligro de situaciones hostiles», lo que según afirmó, contrasta con la decisión estadounidense de incluir a Cuba en la lista de «estados terroristas».
Maduro recogió lo dicho por su par cubano y dijo que «recientemente se ha reconocido una inmensa operación de intriga política de espionaje de búsqueda de influencia por vía ilegítima y violación de derechos soberanos de los estados».
«Esto demuestra la persecución permanente en contra de la revolución bolivariana y en contra de los procesos progresistas en América Latina que no debe ser subestimado», arengó y remarcó: Manifestamos nuestro mas profundo repudio a todas las operaciones hechas para dividir y socavar la unión de nuestros líderes y nuestros pueblos», completó.
Por su parte, el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, habló de «diplomacia imperial» y remarcó: «No permitamos que estas informaciones puedan dividirnos. Buscan separarnos, Este tipo de espionaje de intrigas no puede limitar la tarea que emprendió América Latina».
Durante los discursos, la mayoría de los jefes de Estado y Gobierno aludieron a la «cláusula democrática» pero también se filtraron otras cuestiones aludidas en los documentos.
Encabezados por el mexicano Calderón, algunos hablaron de la necesidad de encontrar «avances definitivos» en torno el cambio
climático, en medio de la cumbre que se desarrolla en Cancún, adonde los presidentes asistirán el 9 y 10 de diciembre.

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