Quien es Bolsonaro, el ultraderechista que podría ser presidente de Brasil

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Bolsonaro aboga por hacer frente a la inseguridad adoptando leyes menos estrictas para el control de armas y cuenta con el respaldo de millones de cristianos evangélicos, que le apoyan por su postura radical en contra del aborto.

julio Bolsonaro, de 63 años, prometió “rescatar Brasil” y con un discurso que sedujo a los desencantados brasileños podría convertirse en Presidente.
Sus comentarios misóginos provocaron el rechazo de muchos en Brasil. Una vez le dijo a una congresista que era tan fea que no valía la pena violarla.
Bolsonaro aboga por hacer frente a la inseguridad adoptando leyes menos estrictas para el control de armas y cuenta con el respaldo de millones de cristianos evangélicos, que le apoyan por su postura radical en contra del aborto. Además ha defendido la tortura y la aplicación de la pena de muerte.
Sus posturas ha podido dejarlas claras a lo largo de más de 30 años de años de carrera parlamentaria.
“Estoy a favor de la dictadura”, proclamó en 1993 desde el podio de la Cámara de Diputados de Brasil, en defensa del régimen militar que gobernó al país desde la década de 1960 hasta 1985.
“Jamás resolveremos los graves problemas nacionales con esta democracia irresponsable”, agregó.
En aquel momento, Bolsonaro -quien se encontraba en el primero de sus 7 periodos como diputado- se mostraba como simpatizante del gobierno de Alberto Fujimori en Perú y era partidario del cierre del Congreso en Brasil para hacer frente a la corrupción y a la hiperinflación en el país.
En 2017, generó una gran controversia al anunciar que si llega a la presidencia acabará con las reservas indígenas y las “quilombolas” (palenques, asentamientos en los que se refugiaban los esclavos rebeldes en Brasil y en las que ahora viven sus descendientes) porque obstaculizan la economía.
En referencia a los residentes de los quilombolas (principalmente afrodescendientes), Bolsonaro aseguró que “no sirven ni para procrear”.
Esto derivó en una denuncia en su contra ante el Ministerio Público y en una posterior condena judicial por daños morales colectivos a esas comunidades y a la población negra en general.
Dos años antes, en 2015, Bolsonaro había sido multado por haber dicho a un periódico que la congresista Maria do Rosario “no merece ser violada: ella es muy fea”.
Mientras que en 2011, en una entrevista publicada por la revista Playboy en 2011, afirmó que sería “incapaz de amar a un hijo homosexual” y que preferiría que un hijo semejante “muriera en un accidente”.
Bolsonaro está casado en terceras nupcias y tiene dos hijas hembras y cuatro varones. De estos, dos han seguido la carrera política.
Pero todas las polémicas en las que ha estado envuelto no impidieron (e incluso es posible que hayan ayudado) que este 7 de octubre se convirtiera en el candidato más votado en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil. Queda por ver qué efecto tendrán el próximo 28 de octubre cuando se defina quién ocupará el Palacio de Planalto durante los próximos cuatro años.

“Trump tropical”

Algunos expertos califican a Bolsonaro como un “Trump tropical” debido a su gran cantidad de seguidores en las redes sociales, su actitud agresiva y sus múltiples matrimonios. Steve Bannon, el gurú de la campaña del presidente de Estados Unidos, también ha asesorado al candidato ultraderechista brasileño.
Pero expertos políticos de Brasil, donde la democracia plena ha sido la excepción a una sucesión de regímenes autoritarios en el siglo pasado, dicen que Bolsonaro es una creación única surgida a la larga sombra de la dictadura más reciente del país.
Bolsonaro, hijo de un dentista sin formación profesional, celebró su noveno cumpleaños pocos días antes del golpe de 1964. Optó por el servicio militar y en 1977 se graduó en la Academia Militar de las Agujas Negras, la principal escuela de formación de oficiales del Ejército brasileño.
Su carrera en el Ejército no fue distinguida. Bolsonaro estuvo en el calabozo durante un par de semanas en 1986 después de que una revista brasileña publicó sus quejas sobre el salario de los militares. Pero sus palabras captaron el descontento generalizado entre los soldados rasos y aprovechó ese apoyo para lograr en 1988 un lugar como concejal en el municipio de Río de Janeiro y un escaño en el Congreso dos años más tarde.
Los logros legislativos de Bolsonaro son escasos, ya que es autor de sólo dos proyectos que se convirtieron en ley. Aún así, nunca se ha visto empañado por casos de corrupción.
Ahora, después de casi tres décadas en la política, Bolsonaro está cosechando la inmensa frustración de los votantes que podría llevarlo a la presidencia.
Brasil aún está atravesando su peor recesión en décadas y 13 millones de personas están desempleadas. El crimen se ha disparado y la violencia generada por las drogas ha alcanzado todos los rincones del país. El año pasado se produjeron casi 64.000 asesinatos, una cifra histórica.

Fuente: El Comercio y BBC

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