El exceso de peso, un problema que va en aumento

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En el artículo anterior comentamos el incremento de la obesidad en la infancia y adolescencia  y el alto porcentaje de persistencia hacia la edad adulta.
Otro hecho a destacar es que no sólo se observa en países desarrollados, sino que también se ha informado que la mayoría de los países en desarrollo, tanto en áreas urbanas como rurales, experimenta un aumento acelerado en el número de individuos obesos.
Durante décadas, en Argentina, el sobrepeso y la obesidad fueron subestimados por considerarlos poco relevantes frente a los problemas de desnutrición existentes, vinculados al deterioro socio-económico del país. Sin embargo, tal como ocurre en otras regiones de Latinoamérica, el exceso de peso –considerado en forma conjunta como sobrepeso y obesidad– es actualmente un problema creciente.
Ya en 1996,la Organización Panamericanadela Saludplanteó que la asociación entre sobrepeso-obesidad y bienestar económico era discutible, por cuanto no sólo los “ricos” eran “gordos”, sino también los sectores más empobrecidos.
Diversos estudios realizados en nuestro país demuestran que el hecho de provenir de hogares con mejores condiciones socioambientales no párese ser una ventaja frente a la probabilidad de presentar obesidad.
Por el contrario, los niños obesos pertenecían, según dichos estudios,  mayoritariamente a familias con mejores ingresos y condiciones socioambientales favorables. El exceso de peso se considera de origen multifactorial.
Mientras que los factores genéticos explican una variable proporción de casos, los socioambientales desempeñan un papel esencial, por cuanto constituyen el llamado “entorno o ambiente obesogénico”. El tipo de alimentación y los estilos devida cada vez más sedentarios, son los principales responsables del aumento de individuos con exceso de peso.

Factores Ambientales:
Constituido por sistemas de transporte, dependencia del automóvil y otros vehículos, la urbanización, que minimiza la necesidad de caminar.

Factores Alimentarios: Las poblaciones urbanas de diversos países han modificado su régimen alimenticio a expensas del aumento en el consumo de grasas, azucares y de la disminución en el consumo de fibra. Los precios elevados de las frutas, vegetales frescos y de otros alimentos de alta calidad nutricional, los hacen inaccesibles para los grupos de ingresos más bajos.
Por su parte, la industria alimenticia favorece ese comportamiento al segmentar la oferta y comercializar productos masivos de mayor contenido en grasas, azucares y de baja calidad nutricional (deficientes en nutrientes esenciales). Además, estos alimentos se caracterizan por su alto poder de saciedad, sabor agradable y bajo costo.

Actividad Física: El ejercicio no sólo es un componente importante de la pérdida de peso en el corto plazo, como parece esencial para el mantenimiento a largo plazo de un peso saludable. Por otra parte, se asocia con un sentimiento de bienestar, aumenta la autoestima y tener un efecto beneficioso sobre el control de otros factores de riesgo cardiovasculares, como la dislipidemia, la diabetes y la hipertensión arterial.La OMSrecomienda un mínimo de 30 minutos de actividad física de intensidad moderada al menos 5 días de la semana para todas las edades, mientras que para el mantenimiento de un peso saludable y la prevención de obesidad se recomienda 60 minutos de actividad física por día, especialmente en personas sedentarias.

Medios de comunicación: La mecanización de nuestros trabajos, las mejores comunicaciones y mejor transporte han hecho que nuestro gasto energético disminuya sensiblemente en todas las edades y niveles sociales de una sociedad que es cada vez más urbana y menos rural.
A ello han contribuidola TV, el cable, la computadora, Internet, los medios de transporte cada vez más accesibles, la falta de tiempo para hacer ejercicio, el temor a la violencia y a las drogas, la escasez de espacios públicos para la práctica de actividades deportivas

Factores socioculturales: Existen dos visiones bastante diferentes relacionadas a la obesidad. En las sociedades en vías de desarrollo el sobrepeso es visto como un signo de prestigio social y de riqueza. En las sociedades desarrolladas la obesidad es un estigma asumido que coloca una correlación negativa entre peso y satisfacción. De esta forma, la opinión acerca del sobrepeso varía con el nivel socioeconómico y tiene, por lo tanto, una gran influencia en la relación nivel socioeconómico-obesidad.
En cuanto a las familias con menores ingresos y condiciones socioambientales desfavorables, se observó que las dificultades para acceder a una alimentación adecuada predisponen a los niños que viven en ambientes empobrecidos a presentar sobrepeso, aunque resultan anémicos o con déficit de tejido muscular.

Dra. Viviana Molezun
(M.P. 21060) 

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