Análisis del problema energético

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El problema energético genera, como muchos temas de la actualidad Nacional, un viejo y recurrente debate. Suele ser traído siempre a colación con argumentos alarmistas e inequívoco espíritu crítico de las políticas de Gobierno, ya sea por una parte de la corporación industrial o por quienes desde la oposición prometen el Apocalipsis si los ciudadanos no los consideran como opción correctiva.

Ya pasaron 2 años desde que voces agoreras comenzaron a plantear el escenario de un colapso del sistema energético argentino . Una caída mensual de la actividad fabril del 3,9 % en abril de 2004 motivó que el entonces Presidente de la Unión Industrial Argentina, Osvaldo Rial, dijera: «Todo el retroceso está motivado por la crisis energética». El vaticinio no se cumplió y el índice negativo de abril de 2004 no marcó una tendencia sino la excepción.

Roberto Lavagna, mientras fue Ministro de Economía indicó —2 de julio de 2004—: «La crisis energética está bajo control porque tomamos las medidas que había que asumir y hay todo un proceso de inversiones para los años futuros». Pero luego de renunciar (19 de setiembre de 2006), se desdijo: «En el País hay un gravísimo problema en materia energética y el Gobierno hace como el avestruz, intentando distraer la atención de la opinión pública difundiendo otros temas, como el pasado en la SIDE del Diputado Juan José Alvarez».

Argentina vive un excepcional crecimiento económico ininterrumpido desde hace 48 meses y es al menos paradójico que el tema energético no se analice en ese contexto. Los críticos descreen del Gobierno y apelan sin más a la palabra crisis, omitiendo la de crecimiento . Pero a la inversa de lo afirmado por los apocalípticos, la falta de energía, aún en su mera posibilidad, no expresa otra cosa que el inédito fenómeno de un país que crece sin pausa .

A contramano del ombligl recurso destinado a satisfacerla…» y como es habitual en su afilado sentido común agrega: «Los recursos no se movilizan sino en función de necesidades ya existentes y en la medida en que lo permite el propio ritmo de desarrollo. La situación actual no es sino el transitorio desajuste que se produce entre la demanda y su satisfacción, en razón de que mientras la 1º crece en forma continuada, los recursos destinados a satisfacerla lo hacen a los saltos… estos desajustes no son exponentes de una crisis económica, sino por el contrario son la negación de aquella. La crisis económica, al reducir la producción y el consumo, elimina todo problema de déficit energético», concluyó Jauretche hace más de 50 años.

Esta última definición fue profética , ya que en sus reiteradas crisis económicas, Argentina evitó dolorosamente sus problemas energéticos propios del crecimiento.

El consumo de energía eléctrica creció 31,6 % entre mayo de 2003 y julio de 2006. Se pasó de un registro máximo de demanda de energía diario de 13.218 megavatios en mayo de 2003 al récord de 17.395 megavatios a fines de julio de este año. Según el INDEC, la actividad económica se incrementó un 32,4 entre mayo de 2003 y agosto de 2006. La actividad industrial creció 31,3 % para el mismo período. La producción de autos se incrementó 213,2 % en setiembre de 2006 respecto de mayo de 2003.

El consumo de electrodomésticos subió 353,3 % en el 2º trimestre de 2006 respecto del 2º trimestre de 2003. Y para enfriar a los más escépticos, el consumo de equipos de aire acondicionado aumentó un 381,9 % en el 1º trimestre de 2006 comparado con igual período de 2003, aunque este último dato sin duda recalienta ituación actual no es sino el transitorio desajuste que se produce entre la demanda y su satisfacción, en razón de que mientras la 1º crece en forma continuada, los recursos destinados a satisfacerla lo hacen a los saltos… estos desajustes no son exponentes de una crisis económica, sino por el contrario son la negación de aquella. La crisis económica, al reducir la producción y el consumo, elimina todo problema de déficit energético», concluyó Jauretche hace más de 50 años.

Esta última definición fue profética , ya que en sus reiteradas crisis económicas, Argentina evitó dolorosamente sus problemas energéticos propios del crecimiento.

El consumo de energía eléctrica creció 31,6 % entre mayo de 2003 y julio de 2006. Se pasó de un registro máximo de demanda de energía diario de 13.218 megavatios en mayo de 2003 al récord de 17.395 megavatios a fines de julio de este año. Según el INDEC, la actividad económica se incrementó un 32,4 entre mayo de 2003 y agosto de 2006. La actividad industrial creció 31,3 % para el mismo período. La producción de autos se incrementó 213,2 % en setiembre de 2006 respecto de mayo de 2003.

El consumo de electrodomésticos subió 353,3 % en el 2º trimestre de 2006 respecto del 2º trimestre de 2003. Y para enfriar a los más escépticos, el consumo de equipos de aire acondicionado aumentó un 381,9 % en el 1º trimestre de 2006 comparado con igual período de 2003, aunque este último dato sin duda recalienta lo doméstico.

A diferencia de lo ocurrido después de publicado Plan Prebisch, Retorno al coloniaje, Argentina crece y lo hace con una también renovada inversión pública en materia energética que permitirá compensar los firmes niveles de consumo de un país que mejora. Dichas inversiones suman $ 24.676 millones y prevén la incorporación de más de 4.343 megavatios de potencia (suba del 25 % en la oferta) ; la construcción de 5.127 kilómetros de líneas de alta tensión y la ampliación, en más de 25 millones de metros cúbicos día de la capacidad de transporte de gas natural.

Debemos agradecerle a Jauretche, cerca de su aniversario (nació el 13 de noviembre de 1901) que aún siga luchando por su querida Patria con las armas de su agudeza.

Jorge Coscia. Diputado Nacional

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