«Queremos que le den la pena que merece y que haya Justicia»

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Lo dijo el padre de la víctima de 13 años.

 

El fiscal de Instrucción Javier Di Santo elevó nuevamente a juicio la causa contra el Pai Umbanda, detenido y acusado por violar a una niña de 13 años y provocarle un embarazo.
Di Santo completó la investigación y ahora es el juez de Control quien debería resolver un eventual recurso de oposición de la defensa.
«Queremos que le den la pena que merece y que haya Justicia», expresó el padre de la niña en diálogo con Telediario tras conocer la resolución del fiscal. El hombre recordó que fueron las maestras del colegio al que concurre la adolescente,  quienes le advirtieron sobre las violaciones y confió en el accionar de la Justicia.
El hombre vive con su hija y la beba nacida en febrero de este año, en una humilde vivienda en el sur de la ciudad. Es peón de campo y conoció al religioso umbanda cuando buscaba empleo.
“Otro hombre que también es Pai Umbanda me llevó a esta casa en calle Quena y ahí lo conocí. Empecé a ir a los actos, a la sesión, y me sentaba a mirar. Nos hicimos amigos y me pedía que lo llevara de un lado u otro. Nunca le dije que no”, manifestó.
Recordó que una tarde le pidió que fuera a buscar una velas de color negro, que se utilizan en los rituales, y aprovechó su ausencia para abusar de la niña.
“Él me decia que otra religión me estaba haciendo un trabajo en contra, como una maldición y me mandaba a buscar velas para ayudarme. Inventaba mentiras para quedarse solo con mi hija”, resaltó.
El papá de la víctima -de quien preservamos su identidad- señaló que fueron las maestras de la niña quienes le informaron sobre lo ocurrido.
“Ella no me dijo nada, pero las docentes me informaron que la veían rara… nunca me imaginé que esto podría haberle pasado. No se si la habrá abusado una vez, dos… no sé. Ella no me quería contar y le pregunté: ¿fue el José, no? Y ella me respondió que sí”, manifestó.
Tras la denuncia, se lanzó un pedido de captura pero, según relató el denunciante, “el Pai seguía su vida, andaba por todos lados”.
“Cambiaba de domicilio, se iba de Río Cuarto. Tenía el templo en la calle Quena pero se tuvo que ir. Luego, estuvo parando en una casa camino al Corralón Municipal, pero dejó de hacer sesiones hasta que fue detenido”, manifestó.

“No se animaron a denunciarlo”

El papá de la niña abusada aseguró que otras adolescentes y mujeres adultas también sufrieron violaciones, aunque “no se animaron a denunciarlo”.
El hombre brindó un dramático relato sobre lo ocurrido con su hija, quien quedó embarazada y dio a luz en febrero de este año.
En la segunda parte de la entrevista con Telediario, el denunciante manifestó que “en las sesiones Umbanda hay como un canto especial, se invoca a los muertos, el Pai habla en guaraní y no se entiende mucho”
“Él -por el Pai Umbanda – decía que hacía su religión y que lo que pasaba en la vida privada no le importaba a nadie”, aseveró.
Añadió que tiene “mucha fe en la Justicia” y resaltó que el fiscal Javier Di Santo “tuvo mucha predisposición e investigó bien”.
“Esta es una oportunidad para que todas las mujeres que no se animaban a contar lo que pasó puedan hacerlo”, expresó el padre de la víctima.
Sostuvo que no volvió a tomar contacto con el abusador tras lo ocurrido con su hija y relató que el Pai Umbanda “se aprovechó por la religión de todas las mujeres que pudo”.
“Una vez lo llevé a ver una mujer a Achiras. La señora me miró y se largó a llorar. Él le decía que tenía un demonio en su cuerpo y buscaba aprovecharse. Fue terrible”, sentenció.

Los hechos

Según surge de la resolución,  entre finales de abril y comienzos de mayo del 2012, el imputado “abusó sexualmente, en dos oportunidades de una chica de trece años de edad”.
Los abusos se habrían desarrollado en la vivienda particular del agresor, quien “se valió de su calidad de guía espiritual de la familia de la menor, como “Pai”, “Gurú” o autoridad del culto Umbanda”.
La investigación determinó que cuando la víctima concurrió al templo junto su padre, el abusador “bajo el pretexto de pedirle que compraran unas velas”,  alejó del lugar al progenitor de la niña.
“Aprovechando la circunstancia de encontrarse solo con aquella, la condujo desde la cocina hacia el dormitorio del inmueble. Pese a la resistencia opuesta por la niña, con violencia la tomó fuertemente del brazo manifestándole que iban a tener relaciones, que no gritara, ni dijera nada”, precisó el fiscal en su dictamen.
La violación se registró en la habitación del Pai Umbanda, quien le exigió a la pequeña “absoluto silencio por lo ocurrido”.
Días después, la pequeña fue nuevamente abusada y como consecuencia de las violaciones, quedó embarazada. La víctima dio a luz una beba en enero de este año.
El fiscal exigió la realización de una prueba de ADN que acreditó que el Pai es el padre de la criatura y decidió elevar a juicio la causa.
Para Di Santo, la conducta desplegada por el acusado “encuadra en la figura prescripta por el art. 119 tercer párrafo, agravado en función del inc. b del cuarto párrafo y 55 del C.P., tipificadora del delito de abuso sexual con acceso carnal calificado por la calidad del autor, dos hechos, en concurso material, toda vez que en las circunstancias de tiempo, lugar y modo fijadas en las plataforma fáctica,  abusó sexualmente, en dos oportunidades de la víctima de trece años de edad”.
“En cuanto a la calidad del autor, la norma ha dejado de lado el término “sacerdote” que utilizara la ley anterior por un concepto más amplio que comprende el término “Ministro de algún culto reconocido o no””, indicó.
Añadió que “este agravante contempla a un ministro de culto reconocido o no, líderes de sectas o todas estas figuras que pueden utilizar una fuerte gravitación psicológica sobre la víctima”.

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