Los isleños y Kosovo: un antecedente a tener en cuenta.

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El 17 de Febrero de 2008 un importante acontecimiento sucedería en la península de los Balcanes, generando opiniones encontradas entre los más destacados analistas internacionales de los más variados rincones del mundo. Estamos hablando de la declaración unilateral de independencia de Kosovo, Provincia Serbia, que durante siglos fue el epicentro de los conflictos entre los diferentes reinos y Estados que alguna vez  han ocupado este singular territorio.
Inmediatamente el gobierno argentino de Cristina Fernández de Kirchner salió al cruce- primero y por las dudas- no reconociendo la independencia del nuevo Estado,  alegando que dicho acto jurídico internacional no afectaba en lo más mínimo los legítimos derechos que tiene nuestro país en relación a la soberanía sobre las Islas Malvinas. Según la visión oficial se trataba de casos totalmente diferentes y sin relación alguna.
Con un territorio de 10.887 km2 y con una población aproximada de 1,8 millones de personas el territorio kosovar se encuentra actualmente en disputa entre Serbia y la parte de la Comunidad Internacional que ha reconocido su independencia. Dicha disputa se remonta a muchos años atrás y se basa en el interés histórico que la región ha adquirido para los diferentes pueblos que la han habitado y sobre las cuales se han constituido verdaderos hitos nacionales. En el caso puntual de Serbia, constituye la cuna de su propia nación.
A pesar de haber pertenecido formalmente a  diferentes Estados a lo largo del siglo XX, esta provincia gozó de cierta autonomía hasta la Guerra de Kosovo en 1999, cuando el Presidente yugoslavo- serbio- Slobodan Milošević , con un discurso nacionalista, inició una política que tendía claramente a quitarle poder de decisión a esta Región Autónoma, pero comenzando luego una verdadera persecución en contra de los sectores albano-kosovares, mayoritarios en la provincia. Abundaron por aquella época las imágenes desesperadas de miles de personas víctimas de la avanzada del gobierno,  generando voces de rechazo a la lo que se aparecía como una campaña de limpieza étnica que afectaba a la población albano-kosovar y a favor del minúsculo porcentaje de población serbio-kosovar.
Hay que recalcar el componente étnico de esta provincia, compuesto casi en un 90 % por albaneses, seguido por una minoría serbia y luego de otros países. En cuanto a la religión, un 92 % son musulmanes, contra un 7 % de cristianos ortodoxos.
Así la Guerra de Kosovo concluyó con la intervención de Naciones Unidas que no solo instaló allí una Misión de Paz, sino que además, a través del Concejo de Seguridad, dictó la Resolución nº 1244, quitándole en los hechos la administración de ese territorio a Serbia, la que quedaría en manos de la Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo, perteneciente a la OTAN, quien debería encargarse de normalizar la situación para luego entregar nuevamente la provincia a la República de Serbia.
Sin embargo, los términos de la Resolución mencionada eran más que ambiguos, ya que por un lado parecía respetar el derecho a la integridad territorial de Serbia mientras que por el otro, establecía en la práctica una serie de medidas que le otorgaban a Kosovo una autonomía tal que para muchos no podría haber terminado más que en la declaración unilateral de su independencia como en definitiva ocurrió.  Recordemos que la situación humanitaria, que motivó la intervención militar, para ese entonces estaba más que resuelta y garantizada por la OTAN y las Naciones Unidas.
A pesar de los reclamos serbios, la naciente República de Kosovo contó con el reconocimiento automático de Estados Unidos y 22 de los 27 miembros de la Unión Europea, siendo  actualmente  reconocida por 88 de los 193 miembros de Naciones Unidas.
Ahora, ¿en que aspecto la declaración de independencia de esta lejana provincia serbia puede afectar los reclamos de soberanía de la Argentina sobre las Islas Malvinas?  Si bien hay muchos aspectos en los que no hay puntos de comparación, sí consideramos que hay dos aspectos centrales.
El primero se relaciona con una cuestión jurídica. Si bien en el Derecho Internacional Público el reconocimiento de los Estados suele estar limitado a casos puntuales y en los que no se vean afectados otros principios sagrados- como el de la integridad territorial- en los últimos años ha surgido una postura que tiende a reconocer el derecho a aquellos pueblos que están siendo víctimas de ataques sistemáticos por parte de otro Estado, afectando los derechos humanos de sus habitantes. En definitiva, se impone la cuestión humanitaria, amparada en el respeto de los Derechos Humanos de las minorías perseguidas. Si bien esto puede resultar aconsejable, en la práctica puede volverse un arma de doble filo que  atenta contra el sagrado principio de la Integridad Territorial. El caso serbio puede leerse en ese sentido.
En el caso de las Islas Malvinas, si bien hay factores que no coinciden con el caso kosovar, ya no son muchos los que piensan que las políticas que el Gobierno argentino vienen llevando adelante sin lograr sentar a la mesa a los británicos para discutir la soberanía sobre las islas, podría ser aprovechado por los ingleses para generar una imagen tendiente a victimizar a los isleños frente al aislamiento que la Argentina parece estar generando en el continente para presionar a las autoridades británicas. Ello podría terminar incentivando al Gobierno inglés, como última instancia y frente a los escasos argumentos jurídicos para sostener la actual situación, a llevar a los isleños a declarar su independencia.
Incluso, hay que estar atento a cuales podrían ser las reacciones de Naciones Unidas frente a los posibles acontecimientos. Hay que recordar que fue esta Organización la que permitió, a través del Concejo de Seguridad y la OTAN, que Kosovo se declarara independiente, haciendo de portavoz mundial para que otros países la reconozcan inmediatamente.
Sin embargo, otro factor debe generar más alarma: los intereses geopolíticos. Al igual que Kosovo, las Islas Malvinas constituyen un territorio de enorme interés estratégico para Gran Bretaña, la OTAN y la Unión Europea. En Kosovo se encuentra la base militar más grande de los Estados Unidos fuera de su territorio, la base de Camp Bondsteel. En Malvinas, la base aérea de Mont Pleasant constituye una de las bases más modernas del Reino Unido. ¿Que factores motivan la presencia de ambas bases en estos territorios tan alejados de su propio territorio? En el caso de Kosovo, la ubicación de esta región permite ejercer un control sobre los principales oleoductos y gasoductos que Estados Unidos piensa construir para lograr diversificar las fuentes de consumo de hidrocarburos, evitando principalmente a Rusia e Irán. Además hay que contar con la ubicación estratégica por su proximidad al Cercano Oriente, otorgándole de esta manera un puesto de avanzada sobre esta región clave para la paz y la seguridad internacionales.
En el caso argentino, las Islas Malvinas, al margen de la posible existencia de hidrocarburos, se encuentra enclavada en un lugar clave para los intereses ingleses y europeos en la Antártida y en menor medida en los pasos interoceánicos.
Mientras esto ocurre, el Gobierno argentino sigue llevando adelante una política exterior que no logra cumplir sus objetivos y que de forma espasmódica, busca ahora ganarse el favor de los isleños- ofreciéndoles más vuelos al continente- cuando hasta hace pocas semanas buscaba asfixiarlos.
Mientras nos acercamos a la fecha de reunión de Naciones Unidas, la situación no parece muy clara. El caso de Kosovo nos debería dejar la enseñanza de que el gobierno argentino no debe contribuir a convertir a los isleños en víctimas de las medidas adoptadas, sino mejor, en usufructuantes ilegítimos de beneficios económicos que no les corresponden. También es importante no perder de vista el papel que las Naciones Unidas pueden llegar a jugar a pesar de los sólidos argumentos jurídicos e históricos con los que cuenta la Argentina. No hay que olvidar que las Naciones Unidas además de ser una institución que defiende la vigencia del derecho internacional, es un organismo eminentemente político.
Abogado Gustavo Eduardo García
D.N.I. Nº 30.771.042
gustavo_garcia@argentina.com
Ateneo de Estudios Internacionales (ADEI) UNRC
ateneorrii@gmail.com

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